El arte de poner la mesa es una forma de comunicación silenciosa

mesa arte Solana Gassiebayle

Cuando nos sentamos a compartir una comida, a menudo subestimamos el papel que juega la mesa en la experiencia culinaria; sin embargo, la forma en que se pone la mesa es un acto profundamente comunicativo, un lenguaje silencioso que trasciende las palabras y se inscribe en la memoria de quienes participan en este ritual ligado al arte.

Va más allá de la mera disposición funcional de platos y cubiertos, convirtiéndose en una expresión que armoniza con el sabor y aroma de los alimentos que serán disfrutados. 

Es la antesala de un festín sensorial, donde la elección de utensilios, la disposición de los elementos y la selección de la vajilla convergen en una coreografía de sentidos.

El lenguaje de la mesa: cada elemento cuenta su propia historia

Poner la mesa no es simplemente una cuestión de colocar objetos sobre un mantel. Es, en su esencia más pura, un diálogo sin palabras, un lenguaje que revela tanto sobre el anfitrión como sobre el evento mismo. En este ballet de platos y copas, cada elemento desempeña un papel único. 

La elección de cerámica sobre porcelana, por ejemplo, establece una narrativa distinta. La cerámica, con su textura irregular y toque de artesanía, evoca la calidez y autenticidad de un hogar arraigado en lo natural. La porcelana, en contraste, se viste con una elegancia imperturbable, sus líneas delicadas y pulidas emanan un aire de formalidad y sofisticación.

La importancia del contexto

Cuando hablamos de poner la mesa, el contexto es el primer elemento en el cual debemos reparar. Es decir, debemos conocer con claridad quiénes serán nuestros invitados, como así también, los temas que se irán a tratar. Todo esto, nos marcará la manera en la cual colocaremos la vajilla, los materiales que utilizaremos, como así también, la forma en la cual se distribuirán los lugares en la mesa

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En este sentido, a modo de ejemplo, una cena íntima entre amigos nos indica un ambiente de relajo y armonía. Aquí, los platos de colores vivos se pueden mezclar con cubiertos informales y pequeños detalles que destilan el carácter único de la reunión. 

En cambio, un banquete formal en un salón de opulencia requiere una coreografía más precisa. La cristalería debe brillar, la vajilla fina se debe alinear en perfecta simetría y cada detalle se somete a un escrutinio meticuloso.

La decoración y los toques florales

Al momento de predisponer una mesa y pensar en el mensaje que se pretende recrear a través de la vajilla que se utilizará, como así también, de los alimentos que se servirán, los elementos decorativos adquieren gran relevancia. 

De diversas formas se pueden decorar las mesas, pero siempre debemos tener presente el contexto en el cual se desarrollará nuestro encuentro. Así también, distintos elementos pueden servir para la decoración de la arquitectura de nuestra mesa.

En este sentido, la incorporación de elementos florales añade una dimensión fresca a nuestra mesa. El tipo de flores, y sus respectivos colores, también deberá variar en función de nuestros invitados y la reunión de la cual seamos anfitriones.

Una ventana al bagaje cultural del anfitrión

La forma en que se pone la mesa es una ventana a la cultura del anfitrión. Cada sociedad tiene sus propias tradiciones y normas sobre cómo llevar a cabo este ritual ancestral. En algunas culturas, la disposición de los platos sigue un orden específico y simbólico, cada elemento cargado de significado y propósito. En otras, la libertad creativa es la norma, permitiendo una expresión más personal y ecléctica. 

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La elección de materiales y diseños de la vajilla también sirve como testamento a la herencia cultural. La loza pintada a mano nos transporta a las aldeas mediterráneas, donde la artesanía es venerada. La porcelana china, en cambio, nos lleva por los caminos de una tradición milenaria del Lejano Oriente, donde cada pieza es un lienzo de elegancia y refinamiento.

La influencia de la globalización en nuestras mesas

En un mundo cada vez más globalizado, la forma en que ponemos la mesa se convierte en un lienzo en blanco para la creatividad y la innovación. Las personas buscan formas de expresar su individualidad y su aprecio por diversas culturas a través de la configuración de la mesa. 

La fusión de estilos y tradiciones es el nuevo paradigma, donde lo antiguo y lo moderno coexisten en una armonía única. La creatividad se desborda y vemos una creciente mezcla de elementos tradicionales y contemporáneos, una síntesis de lo clásico y lo vanguardista.

En última instancia, poner la mesa es un acto de cuidado y consideración hacia nuestros invitados. Es una oportunidad de comunicar quiénes somos y lo que valoramos. Cada elección, desde la selección de la vajilla hasta la disposición de los elementos, dice algo sobre nosotros. 

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